Entrevistas

Las mujeres también cuentan historias universales

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El feminismo se está mercantilizando, se está poniendo de moda, las editoriales le están apostando porque saben que vende. Desde una visión optimista, es positivo porque el mensaje está llegando a las masas y a personas que antes no estaban en contacto con esta cultura, sin embrago, es triste que haya dinero detrás; así lo consideró María Hesse en la conferencia “Feminismo ilustrado”, en el marco del Hay Festival en Querétaro. También ¿quieres saber qué dijo sobre el caso de Asia Argento y cómo impacta al movimiento Mee Too? Da clic aquí.

Un trazo de María

María se recuerda siempre dibujando, contando historias, creando. “Se convirtió en ilustradora a la tierna edad de 6 años”, dice la descripción de su página web; y ahora, a sus 36 años, cuenta con seis libros ilustrados por ella (Orgullo y prejuicio, Rita bonita, El futuro es femenino, Mujercitas y David Bowie. Una biografía) y uno escrito también por ella (Frida Kahlo. Una biografía); sin mencionar sus exhibiciones, murales y trabajos personales.

Su apellido tiene una herencia literaria; en su época de universidad la marcó una lectura: Demian, de Herman Hesse, tanto que a partir de ese momento firmó así todas sus obras.

Se considera “friki” porque siempre le han gustado los cómics, por eso agradece que las redes sociales los hayan puesto de moda de nuevo, aunque espera que sea un movimiento que perdure.

— ¿Cómic o novela gráfica?—, le pregunta Alonso San Juan en entrevista.

—Las dos cosas. Yo no hago cómic porque no tengo paciencia, soy muy impaciente, y hacer un cómic es un trabajo súper complicado, porque en cada viñeta hay un dibujo, pero me parecen interesantes las dos cosas. Como lector hay que leer de las dos cosas—, responde María.

Feminismo ilustrado

—Al trabajar con los colores, y en el panorama del feminismo ¿cómo no caer en estereotipos? Para empezar, ¿existen los colores estereotipo?—, pregunta San Juan.

— Yo creo que uno tiene que utilizar el color que le dé la gana, sean estereotipos o no sean estereotipos; el hecho de que nos marquemos unos límites de qué colores podemos usar o qué colores no podemos usar, nuestra creación se ve coartada. Yo si quiero utilizar el rosa, voy a utilizarlo porque es un color que me encanta y si no lo quiero utilizar no lo utilizo; yo utilizo la paleta que me viene a la cabeza y además es una paleta que va variando en función de cómo me voy sintiendo, va evolucionando, no creo que haya que poner límite. Cada uno que lo haga como quiera, pero para mí no hay límites—, puntualiza María de forma muy clara y precisa.

— Y en esta parte escritora, ¿qué opinas del uso del lenguaje incluyente?—, cuestiona Alonso.

— ¡Uy¡, eso es complicado ¿verdad?—, dice y se toma un momento, da una pausa y lanza una mirada hacia arriba—. Porque no estamos acostumbrados. Yo todavía ahí en redes sociales tengo la duda de cómo hacerlo… porque ahora está lo de “nosotres”, que todavía me resulta raro, pero es que el poder de la palabra es muy fuerte; creo que hay que ir introduciendo el lenguaje inclusivo, aunque todavía me resulte súper raro—.

—¿Crees que llegue a permear?

— Yo creo que sí, aunque a mí me cuesta mucho, porque, claro, tengo 36 años, llevo mucho arrastrando, lo ideal sería que sí, que llegara a afianzarse.

—¿Existen trazos de lo femenino?

—Yo creo que tenemos que romper con las etiquetas. Hasta ahora, lo que hacen los hombres… está la palabra androcentrista… que lo que hacen los hombres es universal y lo que hacen las mujeres, va dirigido para las mujeres. Y no. Nuestra lucha ahora es que todo lo hagamos va dirigido para hombres y mujeres; el trazo que tenemos, como artista, como persona, no creo que haya una intencionalidad al hacer un trazo femenino.

— ¿Qué le dirías al espectador que se acerca por primera vez al feminismo?

— Que se acerque sin miedo y con ganas de aprender.

Dibujo del panorama

Algo constante en su obra son las ramificaciones que salen del corazón, una simbología para expresar las emociones en el trazo.

—Hay corazones marchitos, hay corazones que están creciendo, y expresan el crecimiento emocional, personal, es un recurso para expresar cómo se siente el personaje que estoy dibujando; del mismo modo que insectos, vegetación… No solamente es ornamental, sino que tiene una simbología detrás—, resalta ella.

—¿Cómo encuentras esa simbología?—, revira San Juan.

—Es algo muy personal, lo que pasa es que coincide, yo no sé por qué al final el espectador acaba comprendiéndolo. Hace poco expliqué una cosa en redes sociales, que fue lo de las arañas, que yo las meto para un sentimiento negativo, de tristeza, o de angustia, porque yo tengo aracnofobia, me dan mucho miedo; y en ese caso lo expliqué, normalmente no lo explico, pero a la gente le llega, no sé si tenemos puntos en común, de fobias… pero sí hay plantas que están marchitas, o que son venenosas, o hay otras que son muy coloridas, y bueno, pues transmite—, explica.

—¿Cómo surge la idea de hacer las biografías de Frida y Bowie?

—Frida fue una propuesta que hice yo a la editorial, surgió además de la casualidad, porque me reuní con ella (la editorial) y yo llevaba un proyecto totalmente distinto, infantil, que era “Las increíbles aventuras de la caca mutante”—, una risa espontánea interrumpe sus palabras y continúa—, y estaban buscando un proyecto de adulto, y en el porfolio tenía un dibujo de Frida, porque a mí siempre me había gustado mucho la figura de ella; total, se lo propuse a la editorial y lo aceptaron. Al libro de Frida en España le fue muy bien, le sigue yendo bien, porque se sigue vendiendo bastante, y me propusieron hacer otra biografía. No sabíamos de qué personaje hacerlo y coincidió con la muerte de David Bowie; hice un dibujo homenaje a él, la editorial lo vio y me propuso hacer la biografía de David Bowie, y me pareció interesante porque a parte yo siempre dibujo mujeres y era un reto para mí salir de mi zona de confort.

—¿Cómo equilibras tu obra entre los escrito y lo visual?

En mi libro, en este caso, tanto en el de Frida como en el de Bowie, está compensado, quizá inclusive, creo que la imagen tiene más espacio en el libro que el propio texto; pero, mira, hay veces que me llegan encargos como, por ejemplo, “El futuro es femenino”, u “Orgullo y prejuicio”, donde hay más texto que imagen y me parece maravilloso, porque yo me considero lectora, y los libros me parecen enriquecedores, nos hacen crecer como personas. El texto está acompañando a la imagen, aportando información adicional y hay otras veces que es al contrario, pero de una manera u otra el texto y la imagen siempre se comunican entre sí.

—¿Crees tú que es más fácil llegar a las nuevas generaciones por la palabra o por lo visual?

—Yo creo que hay que llegar por las dos vías, hay que leer mucho porque, como he dicho antes, se les aprende mucho y enriquece como persona; y luego lo visual es muy potente, llega de forma mucho más directa, pero yo creo que una cosa no tiene que excluir a la otra.

Queretano de primera generación que siempre tendrá en su recuerdo la -en paz descanse- ruta 11. Comunicador nacido en los noventa con gustos por la música, el cine, la literatura y… pues todo, básicamente.

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